Transporte que acompaña la mirada
Los trenes regionales atraviesan viaductos imposibles, las bicicletas ocupan vagones señalizados, y un ferry vespertino refleja naranjas diluidos en la bahía. Cambiar de velocidad alarga la curiosidad: lees mapas, hablas con vecinos, pruebas pan local en estaciones diminutas. La distancia deja de ser obstáculo y se vuelve tejido, puntada a puntada, de encuentros significativos.